Querían los argentinos que el polideportivo Islas Malvinas fuera un hervidero, un infierno. Pero sobre la pista los demonios vestían de rojo. Los españoles le birlaron la ensaladera de la Copa Davis a una afición que llevaba muchos días celebrando la baja del número uno del tenis mundial, Rafa Nadal.
No necesitaron los de Emilio Sánchez-Vicario recurrir a su número uno, ni a sus calzones. Ni tampoco cuando las cosas parecían complicarse tras perder el primer partido por la via rápida. La aportación de un Fernando Verdasco vital fue más decisiva que nunca para lograr el máximo galardon de tenis internacional que existe en la competición por tercera vez en su historia, la primera que se logra en suelo extranjero tras las conseguidas en Barcelona (2000) y Sevilla (2004).
Feliciano López, Fernando Verdasco, David Ferrer, Marcel Granollers y Emilio Sánchez-Vicario volvieron a hacer historia para el tenis español.