Los contribuyentes norteamericanos, por decisión de su Gobierno, salvarán de la quiebra a la mayor aseguradora del mundo, AIG. La famosa crisis de las hipotecas llevó a muchas entidades bancarias a contratar seguros con AIG para hacer frente a los impagos, unos seguros de las que no puede hacerse cargo ahora por falta de liquidez.
La inestabilidad económica de la entidad ha obligado a los EE.UU a dar, en forma de crédito controlado, una aportación económica de 60.000 millones de euros procedentes de su Reserva Federal. Eso sí, el gobierno estadounidense se queda con el 80% de AIG y gestionará los activos de la aseguradora para hacer frente a sus pagos. Entre otras medidas, AIG venderá algunos de sus negocios de forma escalonada.
"El préstamo incluye condiciones y plazos concebidos con el fin de proteger los intereses del Gobierno de Estados Unidos y los contribuyentes", dice el Departamento del Tesoro de EE.UU.