El Chiki Chiki de Rodolfo Chikilicuatre quedó ayer muchísimo mejor de lo esperado. Salvó la supuesta deshonra de figurar para la historia entre los últimos cinco clasificados y se aupó hasta el puesto 16 de los 25 países participantes. El de ayer fue otro aburrido eurofestival más, seguido masivamente en España más que nada por el morbo de ver cómo acabaría finalmente el fenómeno Chikilicuatre.
El clásico amiguismo que impera en este certamen ayudó a una encumbrar a una insulsa canción rusa -cantada en inglés- logrando su primer triunfo en este show. Cierto es también que gran parte de los votos de Chikilicuatre provinieron de nuestros vecinos andorranos (12 puntos), portugueses (10) y franceses (5).
Curiosamente el programa de La Noria, de Telecinco, montaba ayer un debate paralelo donde se enjuiciaba el poco valor musical de la creación de Chikilicuatre que, sin embargo, ha reportado a TVE y a la productora de El Terrat un ingente valor económico en forma de ingresos por merchandaising en disfraces, discos y politonos. Estaban en la tertulia de Telecinco, para valorar la representación española en Belgrado, figuras tan destacadas del mundo de la música como Malena Gracia, Remedios Amaya y las Supremas de Móstoles.
Mientras en TVE, durante la tertulia postfestival, los invitados daban sobradas muestras de entender que todo el montaje fue perpetrado como una gran broma con inmensa ironía, aunque el único que permanecía sin comprender nada de nada era Juan Adriansens, quien quizás se hubiera sentido más cómodo en la lapidación orquestada esceneficada ayer por Telecinco.