La F-1 es un clamor contra el presidente de la FIA, Max Mosley. El vídeo, publicado por News of the World , que hace públicas las actividades privadas del hijo del fundador del partido fascista británico ha servido para indignar a la opinión pública y para poner de acuerdo a los diferentes equipos de la competición en pedir la dimisión del máximo dirigente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA).
En él se veía como el viejo Max paasaba el rato practicando una "orgía depravada al estilo nazi con cinco prostitutas en una mazmorra de tortura".
Mosley ha sido visto tal y como vino al mundo, entretenido en ciertas actividades sadomasoquistas. Un hobbie que parece algo alejado del mundo del motor, aunque con él se ruja de idéntica manera. Y aunque cada uno hace con su tubo de escape lo que quiera, lo cierto es que no parece que esta sea la mejor manera de promocionar el deporte de las cuatro ruedas. Por muy neumáticas que sean las razones.
Stephen Smith, director del Centro Británico del Holocausto, ya ha dicho que Mosley "debe disculparse y dimitir".