El presidente francés Nicolás Sarkozy ha admitido en declaraciones al diario Le Parisien que no estuvo muy afortunado al reaccionar exclamando "pobre gilipollas" al toparse con un hombre que, en una visita a la feria de Agricultura, se negó a estrecharle la mano.
El hombre no quiso saludarle porque "no quería ensuciarse la mano". "Aunque uno sea presidente no se convierte en alguien con el que es posible limpiarse los pies", se excusa Sarko, aunque admite que "dicho esto, habría sido mejor no responder".