Parece ser que la Justicia, concretamente la Justicia francesa, puede poner a los famosos programas de telebasura en su sitio adecuado.
Según una información del El Periódico, la productora Glem deberá abonar 30.000 euros a cada uno de los tres participantes de un programa llamado "La isla de la tentación" (al estilo de Supervivientes) que se querellaron contra ella porque reclamaban ser considerados trabajadores de la empresa ante la cámara.
La sentencia se basa en que los concursantes no son simples participantes de un concurso filmado, sino que tienen la calificación de trabajadores remunerados, sujetos a un contrato indefinido, con tareas y horarios asignadas por su empresa, o sea, la productora.
Se abre la veda para que centenares de participantes reclamen ahora sus indemnizaciones, basadas en el precedente de esta firme sentencia.