Esta madrugada, EEUU ha lanzado desde un destructor militar en Hawai un misil al espacio para interceptar un satélite espía que se precipitaba sobre la Tierra. El objetivo era impedir que los 450 litros de combustible tóxico del aparato US 193 colisionaran con el suelo terrestre. Eso, y evitar que la tecnología espacial norteamericana llegase a caer en manos no deseadas.
Hace un año, China hizo lo mismo con un satélite meteorológico obsoleto, y entonces el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU, Gordon Johndroe, decía que "desarrollar y testar este tipo de armas es incoherente con el espíritu de cooperación al que ambas naciones aspiran en el área civil especial".
EE.UU ha calificado la destrucción del satélite de "medida preventiva", ante los que piensan -Como China y Rusia- que este acto es una demostración del potencial militar estadounidense.