La consigna en el PP, a menos de 24 horas de la sentencia por el juicio del 11-M, es la de salir huyendo de la famosa Teoría de la Conspiración.
Esta teoría, alimentada por numerosos medios críticos con el Gobierno socialista, ha ido alimentándose de supuestas pruebas, líneas y rumores que pondrían en entredicho la autoría del mayor atentado de la historia de España, y que relacionarían a ETA con su concepción y materialización, en vez de culpar de todo ello a terroristas islámicos.
A cuatro meses de las elecciones, el PP quiere marcar distancias con todo aquello que ha ido declarando en estos últimos años. Ayer fue Ángel Acebes, hoy es el presidente del PP de Catalunya, Daniel Sirera, el que niega que en su partido alguien dijese que existía alguna posible implicación etarra en este atentado.