Una denuncia de Wanadoo sobre los precios que Telefónica cobraba a otras compañías por el uso de la infraestructura ADSL desató la investigación de la Comisión Europea, que ahora concluye que Telefónica aplicó precios injustos en la reventa de estos servicios entre septiembre de 2001 y diciembre de 2006.
Bruselas considera como un abuso "muy grave" esta práctica de Telefónica, con la que debilitó a sus competidores y como consecuencia la penetración de la banda ancha, que en España está un 20% por debajo de la media de la UE.
La multa de la Comisión Europea asciende a 151,875 millones de euros por un abuso "muy grave" de posición dominante en el mercado español de internet del ADSL con uso de prácticas restrictivas sobre la competencia.