Un estudio de la Fundación BBVA -"Los hombres jóvenes y la paternidad"- describe cómo son los padres modernos. Atrás queda el padre autoritario y distante, optando por un modelo más tierno, afectivo y que comparte las tareas con la madre. Se acabaron las poses autoritarias, el tirón de orejas y el bofetón. Ya no se aplican castigos físicos, aunque se acepta generalmente que pegar a los niños, moderadamente, es una forma adecuada de tratarlos durante la infancia.
Este tipo de paternidad moderna es una "paternidad sostenible", más duradera y comprometida. Estos padres no siguen el papel tradicional del "padre ausente o padre por delegación", que trabaja para sostener a su familia, sin relacionarse directamente con sus hijos. Ellos ahora se muestran más tiernos y afectuosos.
El estudio establece tres tipos diferentes de nuevos padres: el padre intenso, el padre responsable y el padre complementario. El "padre intenso" se centra en la atención a su hijo, llegando a desplazar a la madre. El "padre responsable" aporta sus esfuerzos de obligación al cuidado tal y como hace la madre, sacrificando sus horarios de trabajo o hobbies para estar más tiempo en casa. El "padre complementario" apoya desde el exterior en lo que le pide su mujer, colaborando por adaptación y dejando el peso específico de la educuación a la madre.
La edad más frecuente para tener hijos se sitúa entre 30 y 35 años. Hoy, más del 60% de los niños que nacen son hijos de mujeres que tienen más de 30 años. El hogar tradicional (pareja con sus hijos) sigue siendo la forma de hogar más frecuente, aunque reduce su importancia relativa respecto a formas alternativas de convivencia.
Sin embargo, las mujeres siguen dedicando a los hijos mucho más tiempo que los padres. Los hombres invierten 157 horas anuales por las 561 horas anuales que dedican ellas al cuidado de los hijos (equivale a una dedicación de casi 11 horas semanales por parte de las madres y de 3 horas semanales por parte de los padres).