Qué poco duraron las caras largas, el desánimo y la tristeza entre las ondas de las emisoras españolas cuando ayer Messi lograba su segundo gol ante el Español de Barcelona. Allá estaba "el pillo" de Van Nistelrooy para salvar una temporada en blanco más del principal equipo de la capital y del Estado español.
De pasar a pedir a que Casillas rematara los córners a ver cómo Calderón bajaba a la hierba de La Romareda para celebrar un título que aún no tienen, tan sólo pasaron 18 segundos.
Catalunya es diferente. Sólo un equipo catalán -llamado Español- es capaz de quitarle la liga a otro para dársela al eterno rival. Los catalanes han demostrado que, ante todo, son profesionales. Muy profesionales.
Que nadie se llame a engaño. Esta Liga no la gana el Real Madrid, la regala en Barça con lacito y todo. Y si no, que tenga Calderón lo que hay que tener y que renueve automáticamente al único entrenador que ha sabido encontrar la salida en la dura y larga travesía por el desierto blanco.