El reality show de la televisión holandesa en la que una enferma terminal donaba un riñón a unos de los tres candidatos receptores fue un montaje para sensibilizar a la audiencia ante el problema de la falta de donantes de órganos en Holanda.
Poco antes de acabar el programa el presentador anunció que todo había sido mentira. Una actriz interpretó a la enferma terminal, aunque los tres receptores del órgano sí eran auténticos.
El programa fue dedicado al fundador del canal, Bart de Graaff, que murió hace cinco años por una insuficiencia renal y a quien le gustaban los programas transgresores.