Lo que calentaron los impresentable presidentes sevillanos (que, por cierto, por menos se castigó a Jesús Gil), acabó como el rosario de la aurora en el partido de vuelta celebrado en el estadio bético Ruiz de Lopera que enfrentaba en la Copa de Rey a los principales equipos andaluces, Sevilla y Betis.
Apenas se jugaron 57 minutos. Los que tardaron en alcanzar algunos cafres con una botella la cabeza del técnico del Sevilla, Juande Ramos, que fue retirado en camilla tras el botellazo. El entrenador sevillista cayó inconsciente sobre el césped, poco después que su equipo marcara el 0-1. El técnico permanece en observación en una clínica sevillana.
El árbitro Undiano Mallenco decidió suspender el partido. Hoy el Comité de Competición de la Federación Española de fútbol estudiará este caso y se prevé un castigo ejemplar, que ya va siendo hora.
El Secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lizzavetzky había pedido anteriormente "más cordura y menos testosterona" a los dirigentes del Betis y del Sevilla, que durante dos semanas calentaron el partido con chorradas y acusaciones absurdas.