José María Aznar reconoce, cuatro años después del inicio de la guerra en Irak, que "no hay armas de destrucción masiva". "Todo el mundo pensaba que en Irak había armas de destrucción masiva y no las había, yo lo sé ahora", manifestó el presidente en Pozuelo de Alarcón (Madrid).
"Tengo el problema de no haber sido tan listo de haberlo sabido antes. Cuando yo no lo sabía, nadie lo sabía". Aznar añadió que tuvo que tomar una decisión cuando estaba "el toro sobre el terreno" y "torear con cinco años de retraso es tarea de historiadores".
Aznar quizás no recuerda todas las advertencias que lanzaron en su día organismos como la ONU y gente como Hans Blix, jefe de inspectores de armas de la misma ONU. Al expresidente le acabó cogiendo el mismo toro que quiso torear.