El Ejército chileno expulsa con carácter inmediato de dicha institución al capitán Pinochet Molina, de 33 años. El motivo que ha llevado a este cese fulminante fueron la palabras pronunciadas en el funeral de Augusto Pinochet, tipificadas como "falta gravísima" a la disciplina.
El cese fue solicitado por el comandante en jefe del Ejército, general Óscar Izurieta, a la presidenta Michelle Bachelet que lo aprobó de inmediato.
El nieto y ex-oficial, afirmó que su abuelo fue "un hombre que derrotó en plena Guerra Fría al modelo marxista que pretendía imponer su modelo totalitario no mediante el voto, sino más bien derechamente por el medio armado". El nietísimo cargó también contra los jueces que juzgaron al ex dictador, de los que dijo que les movía sólo su "afán de figuración".