Según publica el ABC, el vertido de casi 77.000 toneladas del petrolero Prestige que ocurrió hace cuatro años, mermó la salud de los 327.476 voluntarios que colaboraron en las tareas de limpieza durante meses.
Lo dice un estudio de cuatro años publicado en la revista "Enviroment International" que valora las secuelas psicológicas y físicas padecidas por los voluntarios.
Por ejemplo, los voluntarios se sometieron a niveles de Compuestos Orgánicos Volátiles similares a los de ciudades muy contaminadas, o a los que sufren trabajadores de incineradoras, hornos de carbón o gasolineras. Todos los individuos expuestos al fuel sufrieron roturas de su ADN. El daño genético mayor lo sufrieron los individuos que trabajaron durante tres o cuatro meses limpiando fuel. También se detectaron alteraciones hormonales en la población expuesta al fuel.