Dice Lionel Messi -la pequeña gran estrella argentina del Barça- que el próximo domingo, en el encuentro que su equipo ha de disputar contra el Real Madrid, saldrá al campo a divertirse. Desde que el listo de Johan Cryuff dejó como herencia lapidaria aquella máxima que lanzaba a sus jugadores del Dream Team, que tenían que salir al campo a divertirse, oímos cómo esta frase se ha hecho habitual entre los futbolistas.
Se espera de unos jugadores que rondan la veintena naturalmente mucho más. Esa máxima de la diversión no debería de haberse generalizado. Ha sido una lamentable homogeneización de una ingeniosa ocurrencia histórica, lanzada en su momento por un iluminado que hoy discurre sus días jugando al golf.
Pues no señor, Messi. Usted -con lo que cobra- debería de avergonzarse al decir que saldrá a hacer su trabajo sólo si se divierte. Queremos que usted en cada partido sude, corra, pelee y sufra como nunca. Que batalle por cada pelota como si fuera la última que va a tocar en su vida. Déjese de chorradas y aparque la diversión para su tiempo libre, lejos de un estadio de futbol, acompañado de quien usted quiera. Pero en el campo, trabaje y juegue a fútbol. Se divierta o no. Eso sí, siempre, lo mejor que sepa.