Se le podrá llamar con cualquier otra expresión o eufemismo como "acto de defensa", "acción de respuesta", "represalía", "acción de castigo" o "demostración de poder", pero lo cierto es que el ejército de Israel ha bombardeado el aeropuerto de Beirut como reacción a las acciones que el grupo islamista chií Hezbolá había realizado en la frontera contra el ejército hebreo y que culminaron en la muerte de 8 soldados judíos y otros dos secuestrados. Las tropas tienen la misión de localizar a cualquier precio a los soldados prisioneros.
El Ejército israelí está autorizado a utilizar cualquier medio para encontrar a los soldados secuestrados. De hecho, Israel bloquea el Líbano por tierra, mar y aire. Los ataques de la aviación israelí han destruído al menos diez puentes que unen el sur con el resto del país, además de dañar otras infraestructuras como el aeropuerto de Beirut y la sede de la televisión de Hezbolá, Al Manar. La ofensiva en el Líbano deja ya 47 muertos, entre ellos al menos diez menores. Los cohetes lanzados por Hezbolá han matado a una mujer en la ciudad israelí de Naharía.
Francia y Moscú han calificado esta acción de guerra de desproporcionada. El Ejército israelí abandonó Líbano en el año 2000 tras dieciocho años de ocupación. Lo que empezó con el secuestro de un soldado por el grupo terrorista Hamás, parece que acabará en la primera guerra abierta de Oriente Medio de este siglo XXI.