Hay gente que necesita gastar su tiempo en demostrar obviedades. Sino no se entendería un estudio sobre las características del sueño que corrobora que los ricos duermen mejor que los que no lo somos.
El mismo estudio ha servido para afirmar -no sin cierto desparpajo- que los negros duermen menos que los blancos y que los hombres lo hacen menos que las mujeres. Los resultados concluyen que a mayor nivel económico, mayor probabilidad tenían las personas de descansar más horas. Qué curioso, ¿no?
En promedio, las mujeres blancas durmieron 6,7 horas por noche; los hombres blancos, 6,1 horas; las mujeres negras, 5,9 horas, y los hombres negros, 5,1 horas.