
La facilidad para aprender idiomas depende también de ciertas particularidades de nuestro cerebro, según un estudio realizado por neurocientíficos británicos. Dicho estudio, probado sobre 65 personas, dice que los cerebros de los que aprenden fácilmente idiomas son menos simétricos de lo habitual y poseen más materia blanca que los cerebros del resto de gente. La materia blanca conecta unas partes del encéfalo con otras y es la encargada de transmitir la información neuronal.
La autora del estudio asegura que permite afirmar que la forma y estructura del cerebro proporciona información sobre ciertas habilidades y patologías del ser humano.