Los inmigrantes presionaron al Gobierno de EEUU con ausencias en los trabajos y protestas en las calle. La comunidad hispana de EEUU celebró ayer su 'día sin inmigrantes' como medida de presión al Congreso para que apruebe una reforma sobre la emigración.
La intención era presionar para que las autoridades busquen una salida para los millones de sin papeles que viven en los EEUU. Los más de 41 millones de hispanos de EEUU conforman la minoría más grande del país. Se calcula que 11 millones están indocumentados, y de ellos, alrededor de siete millones son trabajadores.
Con este boicot los hispanos quieren hacer ver que este grupo social no son una carga pública, que no quitan empleos a los estadounidenses y que quieren integrarse en la sociedad.