
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, llamó "gilipollas" a quienes no le voten en las próximas elecciones, lo que ha desencadenado una ola de protestas.
"Tengo mucha estima por la inteligencia de los italianos para pensar que haya por ahí tanto gilipollas que pueda votar en contra de sus intereses", dijo Berlusconi en una intervención ante la confederación de comerciantes.
Él mismo pidió disculpas inmediatamente, pero no por el insulto, sino por "el lenguaje basto, pero eficaz".
Poco después, Berlusconi justificó sus palabras, como ya ha hecho en otras ocasiones, con el argumento de que estaba usando la "ironía", para después acusar "a la izquierda" de "manipular como siempre" sus palabras.