
Un estadio Camp Nou repleto (más de 98.000 espectadores) recibió a los suyos con un mosaico que cubría todo el aforo y en el que podía leerse la inscripción: "Sempre Barça!".
Ronaldinho (lleva ya 23 goles) sólo pudo marcar para el Barça gracias a un penalty que Roberto Carlos hizo sobre Van Bommel al entrarle por detrás y derribarle infantilmente en el área. El árbitro Medina Cantalejo señaló una falta que sirvió para amonestar con tarjeta a Roberto Carlos por protestar. El brasileño se autoexpulsó posteriormente en el minuto 24 con una segunda tarjeta tras reprochar reiteradamente al colegiado. Ronaldo empató a la contra poco antes del descanso, en una jugada donde el gordo rompió por velocidad a Motta.
A partir de entonces el partido se adormeció y se sucedió un ataque contínuo sobre la portería de Casillas, que sólo el portero madridista supo frenar. ¿Qué sería del actual Madrid sin este espléndido Íker y Ronaldo? La ineficacia goleadora de la delantera barcelonista fue ayer, una vez más, desesperante: el Barça falló hasta once ocasiones de gol ante un rival que jugó 65 minutos con diez. Por cierto, en la retransmisión de la cadena SER celebraron el tanto de Ronaldo como si hubiese sido el de la final de una Champions.
Al final todo continúa igual, el Barça sólido líder de la Liga y el Madrid, segundo a 11 puntos.