
La quema de embajadas es una reacción del todo desproporcionada a la publicación de cualquier dibujo satírico. Los responsables de la UE han pedido la mediación de los países musulmanes y de líderes islámicos moderados para acabar con la espiral de violencia desatada con la publicación de las viñetas con contenido humorístico sobre el mundo árabe.
Se suman los factores desastibilizantes: la guerra de Irak, la dependencia energética de Occidente con respecto a Oriente, el eterno conflicto de Oriente Medio entre Israel y Palestina (agraviada por la victoria electoral de Hamas), la ruptura del diálogo nuclear con Irán, el progresivo empobrecimiento de los países árabes y un resentimiento visceral contra Occidente...
En este panorama la publicación de unos dibujos, parece colmar el vaso de los islamistas ofendidos y abre un conflicto de consecuencias imprevisibles. En la Unión Europea se teme que la crisis desatada por unas caricaturas desencadene en un choque de civilizaciones.
La Unión cree que, con su actuación en esta crisis, el mundo islámico se juega su prestigio.