El foco del conflicto han sido unos simples dibujos. Unas caricaturas de Mahoma, más o menos acertadas, que se han ido reproduciendo en los diarios europeos en defensa de la libertda de expresión.
Pero la indignación, las amenazas y los boicots contra los occidentales se extienden por los países árabes y musulmanes, por considerar blasfemos estos dibujos.
En los territorios ocupados palestinos, milicianos rodearon la sede de la Unión Europea (UE) en Gaza, mientras en Naplusa (Cisjordania) un alemán fue secuestrado durante unas horas.
En territorios palestinos se ha amenazado, incluso secuestrado a ciudadanos europeos en represalía a estas publicaciones. La reacción de la UE fue cerrar su oficina en Gaza hasta que las condiciones de seguridad mejoren.
El rey Abdala II de Jordania ha afirmado el "insulto" al profeta Mahoma es un "crimen injustificable" que "no puede justificar el pretexto de la libertad de expresión".
En Pakistán e Irak, multitudes airadas quemaron banderas francesas y danesas.
En el Líbano, un portavoz de Hizbulá dijo que si se hubiese cumplido la condena de muerte contra Salman Rushdie que decretó Irán, estas cosas no pasarían.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, afirmó que los musulmanes "deben mostrar una firme reacción contra estos actos desgraciados", y en Egipto, Hosni Mubarak, declaró que la libertad de expresión no es excusa para insultar a las religiones.
Túnez y Marruecos prohibieron la distribución de la edición de France Soir con las caricaturas.
En Indonesia, se lanzaron huevos y tomates contra la Embajada de Dinamarca en Yakarta.
Las viñetas sobre el profeta Mahoma fueron publicadas por primera vez en el diario danés Jyllands Posten, el 30 de septiembre, y reproducidas después por la revista noruega Magazinet.