Están muy contentos en los diarios deportivos de la capital con la eliminación del Barça en la Copa del Rey, tras ganar ayer en el Camp Nou al Zaragoza por 2-1 pero, sin embargo, al quedar eliminados los azulgranas en el cómputo global de la eliminatoria.
El antiguo diario deportivo Marca, antaño diario de información deportiva en general, y actualmente un panfleto entregado a la causa merengue, titula en su portada de hoy: "El Barça invencible... CAYÓ".
No es de extrañar que el arbitraje sospechosísimo de Rodríquez Santiago (otro colegiado que pasará a la historia del balompedismo por ser malo malísimo) se haya visto mediatizado por una campaña periodística iniciada y mantenida en la prensa madrileña desde la conclusión de la pasada Liga.
Una empresa de ostigamiento persistente sobre el considerado mejor equipo actual de Europa hasta la fecha, basada en presuntas sospechas de favoritismo al FC Barcelona desde los despachos de la Federación Española de Fútbol, a base de hipotéticas e infundadas maniobras de favor de la mano de su presidente, Ángel Villar.
De cómo la presión puede llegar a a afectar a un árbitro mediocre, quedó bien demostrado ayer, cuando el patético Rodríguez Santiago mandó a la ducha con roja directa a Ronaldinho por una carga pueril y habitual en un terreno de fútnol. Posteriormente, el árbitro quedó de nuevo en evidencia al birlarle a los azulgranas un último contrataque en tiempo legal añadido, un descuento que él mismo se encargó de marcar.
Cuando la calidad, el coraje y la justicia no bastan para ganar una eliminatoria, el árbitro aparece siempre como la sombra sospechosa de la derrota. Pero es que, en este caso, fue así. El Madrid puede jugar ahora contra un rival mucho más asequible que el temible combinado de Rijkaard, y su camino se ve libre de las espinas que supondría otra caída más ante un equipo que encandila a los amantes de este deporte.
Para acabar, dos cosas. Primera, felicitar al equipo maño por su pase a las semifinales de la Copa del rey. Y segunda, felicitar también a los periodistas que dejaron la objetividad en la facultad de periodismo. Gracias a ello, no lo duden, venden más ejemplares.