Todavía quedan poco más de 500 personas en Salamanca, con su alcalde a la cabeza, que creen en el derecho de conquista. O lo que es lo mismo, en la España conquistadora y en la conquistada, en la que somete y en la sometida. Aún creen que hay vencedores y vencidos. Es decir, creen que los vencedores son ellos y que sus argumentos se basan en el vencimiento. Pero ya no hay convencimiento. Sus vecinos, los salmantinos, que son mayoría así lo creen y ya no se tragan más arengas de su alcalde. Por eso, cuando ayer se reunían unos centenares ante las puertas de un archivo que contiene documentos robados, la convocatoria -que no manifestación- se quedó en pura anécdota.
Manipulando la famosa réplica del rector Unamuno al general franquista Millán-Astray: "Venceréis, pero no convenceréis" (qué cosas tiene la derecha) -manipulación que por cierto los descendientes del insigne escritor repudian- unos escasos 600 salmantinos salieron a la calle capitaneados por Julián Lanzarote (PP), en defensa de la unidad del Archivo General de la Guerra Civil y en contra de la devolución de los legajos a Catalunya.
Carmen Calvo, ministra de Cultura, censuró la "demagogia" del alcalde, al que recordó que el Archivo de la Guerra Civil es competencia del Gobierno. Y añadió: "Los cargos públicos tenemos que saber muy bien la Constitución, acatarla y cumplirla, y no confundir a los ciudadanos".
Por cierto, el intelectual Miguel de Unamuno permaneció en arresto domiciliario por orden de los sublevados del bando nacional hasta su muerte, el 31 de diciembre de 1936.