Policías desnudos patrullan en la única playa nudista en Río de Janeiro, según informa el diario "O Dia". Sin armas, con gorra y gafas de sol los vigilantes recorren la playa de Abricó, un área reservada cercada por montañas y vegetación tropical.
Además de evitar la entrada de personas vestidas o la presencia de curiosos que merodeen entre la vegetación para espiar a los nudistas, los guardias invitan a los hombres a evitar miradas fijas a las mujeres. También aconsejan a los hombres a que entren de inmediato en el agua, si su animación es extrema. Si las recomendaciones no surten efecto, el siguiente paso es la orden de retirada al nudista inoportuno.
El presidente de la Asociación Naturista de Abricó, Pedro Ricardo de Assis Ribeiro, explicó que la falta de vigilancia policial y de avisos llevaron a los socios a contratar guardias para garantizar la tranquilidad de los nudistas.