Informa: El Periódico
Es toda una lección para la paz. Ahmed al Jatib, de 12 años, enterrado ayer en la ciudad cisjordana de Yenín, murió el sábado a causa de los disparos efectuados por un soldado del Ejército israelí el pasado jueves que impactaron en su cabeza y el torso. El niño fue tiroteado porque portaba un fusil de juguete que fue confundido con uno de verdad.
El domingo, seis pacientes israelís, seís niños, recibieron su corazón, su hígado (que fua a parar a dos niños), sus pulmones y sus riñones.
"En nuestra religión, Dios nos permite donar los órganos a quien sea, no importa si es judío o musulmán. Lo único que quiero ahora es reunirme con los receptores y verlos vivos", dijo el padre de Ahmed, que perdió a un hermano porque no recibió un trasplante de riñón a tiempo. "Con este gesto queremos transmitir un mensaje de paz y exhortar a los padres y madres israelís a que pongan fin a los crímenes contra los niños palestinos", añadió el padre.