
Debe mejorar. Esta es la impresión que se extrae de la inauguración del informativo estrella conducido por el que es el presentador estrella de la nueva cadena televisiva Cuatro, antaño conocida como Canal+.
El debut de Iñaki Gabilando fue en un parco decorado rojo, iluminado festivamente. Al periodista se le vio nervioso, tenso, perdido. Gabilondo, un hombre que ya tiene una edad, recordó en exceso las maneras de Carrascal ante la cámara. Descolocado, llegaba a perder el enlace visual con el espectador y, de reojo, se le escapaba la vista a lo que sucedía detrás de su cámara.
Gabilondo llegó a darse paso a sí mismo, (en lo que suele ser un recurso humorístico para recrear un gag de principiante), para presentar un reportaje excesivamente largo, tedioso incluso, sobre los alborotos callejeros que sufren los extrarradios parisinos.
En general, el ritmo del nuevo informativo fue lento, cansino. No acompañó tampoco ni el grafismo ni la realización. Asistimos a un curioso y breve debate entre Pasqual Maragall y Esperanza Aguirre, al cual la presidenta de la comunidad madrileña llegó tarde y donde, por este motivo, se hizo esperar al presidente catalán sentado en una terraza todo un bloque de noticias deportivas
La retórica de Gabilondo resultó barroca, sinuosa. El presentador de deportes, Manu Carreño, ahondó en esta impresión cuando anunciaba sus titulares deportivos. Su estilo directo, fresco, normativo, actual (recordemos que este presentador deriva de Antena-3) chirriaba con el del presentador estrella. Los colaboradores de Iñaki tampoco ayudaron a mejorar el panorama.
Anoche se hizo extraño ver a Gabilondo, mayor, maquillado, sufriendo ante la cámara y pensábamos qué cambiados estaban los papeles. Él, sudando para presentar noticias en la tele, y su sucesor, Carles Francino, en idéntica tesitura ante los micros de la radio. ¿Nadie pensó antes en invertir lo que parece ser natural? Supongo que aquí pasa como en el futbol. Falta un buen entrenador que ponga a los chicos en sus puestos, donde mejor saben jugar.