
Los clones del grupo sueco ABBA se llaman Abbafever y, aunque sus voces ni de lejos pueden compararse a las de los originales, los cuatro integrantes de esta formación replicada consiguieron levantar de sus asientos hasta a las estatuas, en un tres conciertos ofrecidos cada uno dos partes con un intermedio de 20 minutos.
Abbafever llenó los tres días de su gira en el recinto Barcelona Teatre Musical, un espacio que puede albergar entre 2000 y 3000 personas. El público, todas las edades (sorprende ver la cantidad de menores en un concierto de un grupo que se extinguió hace más de 20 años) era de lo más variado.
Actuó como maestro de ceremonias el profesor de OT, el actor Àngel Llàcer, que con su gracejo y simpatía habitual hilvanaba datos curiosos y anécdotas de los originales ABBA entre los bloques de actuaciones.
El montaje tiene un año de vida desde su estreno en Londres y se presenta con el sobrenombre de ’Abbafever’ (fiebre de Abba). Son veintidós canciones, grandes éxitos de la mítica banda , que van desde Waterloo, Gimme, gimme, gimme! y Super Trooper hasta Dancing Queen, se oyen en un espectáculo musical que, además, se acompaña de una coreografía de baile en su puesta en escena (un grupo de siete bailarines y bailarinas).
El montaje ha sido ya presentado en 150 actuaciones en Londres, Alemania y Viena y se representó en Barcelona casi agotando las localidades.
Los intérpretes del musical son dos parejas en la vida real: Jasmine Vandell (Agnethe Faltskog), Dominique Lacasa (Frida Lyngstad), Marcus Fritzsch (Benny Andersson) y Tom Luca (Bjorn Ulvaeus). Los cuatro, además de un batería y un guitarra, cantan y tocan los temas del grupo musical desaparecido en 1982, aunque parte de la música está pregrabada.
Tres pantallas de vídeo proyectan en el escenario fotos de los intérpretes suecos a modo de homenaje.