Unos mil agentes se desplegaron ayer por los barrios de Seine-Saint-Denis (afueras de París) en la que suma la octava noche de violencia y de disturbios callejeros.
La violencia callejera y los disturbios se extendieron a otros barrios periféricos de París, igualmente marcados por la inmigración, la pobreza, el desempleo y la delincuencia.
La ola de disturbios empezó hace una semana en Clichy-sous-Bois, donde dos adolescentes murieron electrocutados al entrar en un transformador eléctrico al creer que eran perseguidos por la policía.