
Hace tiempo que el señorío madrileño quedó lapidado a base de impugnaciones fantasmas y lloros arbitrales. Ahora, el clan brasileño del Real Madrid da una vuelta de tuerca más con las dudosas celebraciones de los goles que encajan a sus rivales.
No dejan de hacer el animal. Primero fue la cucaracha, luego el canguro, el potro... En resumen, sólo hacen el burro. No contentos con montar el circo encima de la hierba, se diferencian del resto porque Ronaldo, RObinho, Baptista y Roberto Carlos se sacan de encima a sus compañeros no brasileños a la hora de festejar los goles.
Vanderlei Luxemburgo llenó el club de brasileños. Son los que marcan las diferencias y los que empañan la imagen de su equipo a la hora de las celebrar los tantos. El respeto al rival se lo pasan por el forro brasileño. El vestuario blanco está dividido, y el mismo capitán Raúl no participa de las chorradas de los amiguitos cariocas. Y ahí los tenemos todos los domingos: montando el carnaval.