El estudio hoy difundido por Save the Children es el resultado de un análisis comparativo en catorce países (Perú, Bolivia, Argentina, Venezuela, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, India, Tailandia, Vietnam, Camboya, Hong Kong, Laos y España). El artículo 154 de nuestro Código Civil afirma que "los padres podrán corregir razonada y moderadamente a sus hijos".
En España, coincidieron en afirmar la responsable de la ONG y Núñez Morgades, los castigos físicos y psíquicos ya sólo se dan en el hogar y son "absolutamente puntuales en los colegios".
En algunos países de América Latina y del sureste asiático se hallaron formas de violencia que ya no se dan en España, tales como pegar con ramas de árbol o cadenas, romper los libros de los niños, hacer correr desnudo a un niño alrededor de la casa, obligar al menor a pegarse a sí mismo hasta que deje de llorar o introducirle en baños calientes y fríos, informó Hornos.
Los castigos más comunes en España son la bofetada, golpes en la cabeza, humillar públicamente, encerrar a oscuras, poner de cara a la pared, ridiculizar, indiferencia, sacudir, insultar, golpear con regla y cinturón, pellizcar, amenazar o hacer comparaciones con los hermanos, entre otros.
Un 47% de niños creen que sus padres tienen derecho a pegarlos.