Un dispositivo con forma de tampón, con dientes afilados y que lleva el nombre de «rapex» fue presentado en Sudáfrica con la intención de convencer a las mujeres de que es la mejor arma para vengarse de un violador. El producto, que todavía no ha entrado en fase de fabricación, está dotado de unos ganchos que se parecen a los dientes de un tiburón y que se prenden del pene cuando alguien quiere forzar una relación sexual no deseada.
Su inventora, Sonette Ehlers, aseguró a la prensa, ante las críticas recibidas que «no se trata de una venganza, pero al hombre que se le aplique le va a doler mucho y le impedirá orinar».
Los minúsculos dientes que se engancharán al pene en el momento de la violación permitirán identificar al autor del delito.