Benedicto XVI dijo ayer que la caída de la natalidad priva a algunas naciones de «la frescura, la energía y el futuro» que encarnan los hijos, ante lo que contrapuso la «seguridad, estabilidad y fuerza» de la familia numerosa.
La Iglesia católica condena toda forma de anticoncepción mecánica o química, desde el preservativo hasta la píldora. Sólo acepta la «paternidad responsable» como una forma de regular los nacimientos, practicada con la abstención de las relaciones conyugales en los períodos estériles de la mujer.