Apareció flotando en el agua de la playa de Torrenueva, en Granada. Medía más de un metro y medio de largo y 60 centímetros de diámetro. Con la ayuda de una tabla de corcho, los bañistas consiguieron sacarla a la orilla.
Precisamente por su gran tamaño, desprendió una gran cantidad de veneno en el agua, lo que hizo que se pusiera la bandera roja para controlar la zona de baño en la playa durante hora y media, hasta que Protección Civil comprobó que no había riesgo de infección