Agentes de la Policía Nacional, encargados de la seguridad de los Juegos Mediterráneos, se han pintado hoy el cabello con tinta de colores, en protesta por la posible expulsión unos doscientos miembros del cuerpo si se llevan a cabo las pruebas de reválida sin contar con planes previos de formación.
El portavoz justificó la protesta en que podrían quedarse en la calle "unos 200 padres de familia" quienes "podrían acabar en una situación calamitosa" de llevarse a cabo las pruebas de reválida "sin planes de formación".