La demanda de trabajo barato han contribuido a que por lo menos 12,3 millones de personas en todo el mundo padezcan situaciones laborales similares a la esclavitud, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La agencia de las Naciones Unidas ha publicado un informe en el que recoge que la gran mayoría de ellos está en Asia y América Latina, muchos trabajando en la agricultura o prisioneros en campos.
En Asia y la región del Pacífico se registraron unos 9,5 millones de personas en sistemas de trabajo forzado, seguidos por América Latina con 1,3 millones, África subsahariana con 660.000 y Europa y Estados Unidos con 360.000. Los niños representan entre el 40% y 50% de las personas sometidas a trabajo forzado.
Los trabajadores del sexo en los países occidentales, reclutados y trasladados contra su voluntad, representan el mercado más importante en la industria del tráfico de seres humanos. Hay identificados sectores donde el trabajo forzado puede penetrar en la cadena de aprovisionamiento de las compañías privadas, incluyendo compañías muy importantes.
El informe indicó que 9,8 millones de los forzados sirven en el sector privado, con 2,5 millones obligados a trabajar para los gobiernos o grupos militares.