Un estudio reciente que ha analizado los efectos de la personalidad en los salarios, concluye que las mujeres con más empatía cobran menos. Por tanto, las antipáticas cobran más. El estudio analizó a 828 personas durante dos años, y ha sido publicado y divulgado en numerosos medios de comunicación.
En el trabajo, además de considerar las típicas variables que determinan los salarios, como nivel educativo, edad, experiencia laboral o antigüedad, se valoraron cinco grandes variables de la personalidad, como la estabilidad emocional, la extroversión, la diligencia, la autonomía y la empatía.
Las conclusiones afirman que aquellas mujeres que se preocupan más por los intereses de sus compañeros de trabajo, reciben una penalización en su salario y cobran menos. La razón, según las investigadoras, podría ser que las mujeres son menos reivindicativas en sus negociaciones salariales. El estudio demuestra que la empatía es una característica femenina, mientras que la autonomía lo es masculina.
En este sentido, a las mujeres se les relaciona con profesiones empáticas y por tanto relacionadas con niños o la salud. Trabajos donde haya un contacto físico o en actividades docentes. Una persona antipática en el trabajo, con poca empatía, es aquella que va a su bola, que no tiene en cuenta los intereses del grupo en el que trabaja, o los intereses de la empresa.