El marine que el 13 de noviembre, durante el sangriento asalto a la ciudad iraquí de Faluya, disparó a la cabeza de un iraquí desarmado que yacía tumbado en el suelo de una mezquita, no será sometido a ningún consejo de guerra.
Las imágenes del incidente fueron también vistas por todo el mundo al ser grabadas en vídeo por un periodista que acompañaba a las tropas estadounidenses.
Tras cinco meses de investigaciones, los marines han determinado que el soldado disparó en defensa propia y actuó "de acuerdo con las órdenes que tenía", explicó un portavoz de los marines. Durante la investigación, el soldado declaró que había disparado contra tres iraquís que yacían en la mezquita, al pensar que constituían una amenaza para él y sus compañeros.