Darius McCollum, un neoyorquino de 39 años, fue condenado a 3 años de prisión y lleva ya un tercio de su vida entre rejas por una loca obsesión por los trenes que le lleva a robar locomotoras continuamente. «Me gustan los trenes», se justificó tras el intento fallido, según declaraciones recogidas por el New York Post.
Arrestado en 20 ocasiones, McCollum se declaró culpable de haber intentado en junio el robo de una locomotora de la línea de Long Island y fue condenado el miércoles a un máximo de tres años en la cárcel. Como otras veces, McCollum quería simplemente conducir la máquina. Tras cumplir condena, McCollum -que tiene el síndrome de Asperger- se mudará a una ciudad en la que no haya metro ni tren.