Es ya una tradición primaveral que Carlos y sus dos hijos, Guillermo y Enrique, ofrezcan a la prensa una sesión de fotos en la exclusiva estación de esquí. Se trata de un acuerdo tácito con los medios, gracias al cual pretende alejar a los paparazzis de sus vacaciones.
Pero ayer, mientras Carlos y sus dos hijos, al aire libre y con trajes de esquí, se sometían a las fotos de rigor, un periodista de la BBC les preguntó cómo estaban viviendo los días previos a la boda.Carlos, a diferencia de sus hijos, que se mostraron cómodos y simpáticos, no encajó bien la pregunta.
Carlos, que se casará el 8 de abril con Camilla Parker-Bowles, perdió ayer los nervios y sin dejar de sonreír educadamente, se dirigió a su hijo Enrique y masculló entre dientes: "Maldita gente, cómo odio hacer esto... No los soporto, es asqueroso". Sucedió durante una sesión de fotos en la estación de esquí de Klosters (Suiza).
Un portavoz reconoció ayer que Carlos no tenia muchas ganas de hacer el posado: "Las fotos de Guillermo y su amiga hicieron que las vacaciones empezaran mal. El príncipe estaba enfadado", explicó.