Una empleada municipal de Norwalk, en el estado de Connecticut (noreste de Estados Unidos), presentó una demanda por discriminación y acoso contra el ayuntamiento, argumentando que sus superiores no hicieron nada para que sus compañeros no se pusieran perfumes que empeoraban la alergia que sufre.
Atendiendo a sus demandas, sus superiores pidieron primero a sus compañeros que no recurrieran a tales sustancias y luego suavizaron la petición al pedirles que si usaban perfumes y lociones corporales lo hicieran con moderación y que éstos no pudieran detectarse a un metro y medio de Gorman.
La demandante argumenta que sus jefes no renovaron esta demanda y que además empezaron a tomar represalias contra ella.