La minipretemporada a la que Wanderley Luxemburgo somete a sus jugadores está pesando lo suyo. Ayer hubo una exigente sesión de entrenamiento centrada en lo físico y fue Ronaldo al que se vio en peor forma de todos. El delantero terminó las seis series de carrera continua, que se prolongaron por espacio de 45 minutos, rezagado de los demás futbolistas, visiblemente agotado, con la lengua fuera y sin resuello, lo que le valió todo tipo de bromas por parte de sus compañeros. Hasta el propio técnico brasileño se le acercó para interesarse por su estado.
En el club están encantados con los métodos de Luxemburgo. Luxemburgo está consiguiendo, de momento, lo que no logró Camacho: imponer jornadas laborales de hasta nueve horas.
Los futbolistas tuvieron que presentarse ayer en la Ciudad del Fútbol a las 10.30 horas, hubieron de completar 3.500 metros de carrera a ritmo elevado, en diferentes series, y luego concluyeron la sesión en el gimnasio. Los balones no salieron de las bolsas y el plan de trabajo estuvo dirigido por el nuevo preparador físico, Antonio Melo. El trabajo en el campo se reanudó a las cinco de la tarde, con otra sesión ya más táctica, en la que se trabajaron los desmarques y la rapidez en la circulación del balón.