La compañía farmacéutica estadounidense Eli Lilly ocultó supuestamente información de que su antidepresivo más exitoso, Prozac, puede causar trastornos del comportamiento, según denuncia hoy la revista médica British Medical Journal.
Los informes indican que los responsables de Lilly sabían ya en los años ochenta que Prozac tenía problemáticos efectos secundarios, pero trataron de minimizarlos para que no afectase a la venta del medicamento.
Según la revista británica, citada hoy por el Financial Times, los documentos en cuestión desaparecieron hace diez años durante un proceso judicial sobre la eventual responsabilidad del laboratorio en la tragedia protagonizada por un individuo con tendencias depresivas que, tras ser tratado con Prozac, mató a tiros a ocho colegas, hirió a otros doce para luego suicidarse.
Un estudio clínico fechado en noviembre de 1988 llegó a la conclusión de que un 38% de los pacientes que tomaban Prozac manifestaba alteraciones del comportamiento frente a sólo un 19% de aquellos a quienes se había administrado un simple placebo. La Food and Drug Administration advirtió recientemente de que el Prozac y antidepresivos similares pueden causar agitación, ataques de pánico y agresión.