Es el síndrome de Paruresis. Quienes lo sufren son incapaces de ir a un baño que no sea el propio, aunque la vejiga esté a punto de reventar. La Paruresis está más extendida de lo que se cree. El problema es que se oculta por vergüenza, según la revista alemana "Der Spiegel".
La revista alemana citó el caso de un ejecutivo de negocios de 45 años que vive la angustia de tener que viajar a Estados Unidos con frecuencia: "Dos horas antes en el aeropuerto, ocho a once horas de vuelo, luego viajes por carretera en Estados Unidos, y todo esto en grupo. He aprendido a planear todo y a no beber nada". Otro caso es el de Claudia, una ama de casa que prácticamente no sale. Su trauma es tan grave que incluso ha pensado en el suicidio.
Algunos afectados llevan años sin salir de vacaciones ni compartir con amigos, aislándose seriamente y desarrollando depresiones. Y quienes son más los sufren son los hombres: "Entre las mujeres no existe la norma social de orinar una junto a la otra; los hombres hacen pipí de pie y juntos".
Aunque poca gente consulta un especialista por vergüenza, quienes lo hacen deben orinar en un baño que hay en la consulta, con la puerta cerrada; con las sesiones, el médico se va acercando, hasta que al final, después de muchas conversaciones terapéuticas, ambos hacen pipí de pie, uno junto a otro.