La tumba de Victor Noir, periodista asesinado en 1870 y cuya última morada está presidida por una estatua célebre por su generosa entrepierna, quedó reabierta al público, tras suprimirse las vallas instaladas para protegerla de las mujeres que adjudican a sus atributos poderes fertilizantes. Las vallas fueron retiradas por orden del teniente de alcalde de París.
El político consideró que el vallado de la de Noir había sido precipitado."No deseo que caigamos en los defectos estadounidenses de una pudibundez exagerada".
La lápida de Victor Noir está adornada con una estatua de bronce en la que el difunto aparece caído boca arriba, con la entrepierna notablemente abultada. Esa protuberancia se ha convertido desde hace unos cuarenta años en objeto de culto fetichista. Mujeres deseosas de quedar embarazadas acostumbran a ir a la tumba para acariciar o frotarse sobre la parte más llamativa de la estatua.
Contassot también ha pedido que se retiren las vallas de protección de otra tumba estelar del cementerio Pere Lachaise, la del escritor Oscar Wilde, cubierta de marcas de lápiz de labios.