La estatua de bronce de Victor Noir, periodista asesinado en 1870 por un primo de Napoleón III, ha sido vallada en el célebre cementerio parisino de Pere Lachaise para protegerla del acoso de mujeres que atribuyen a sus generosos atributos masculinos virtudes propicias a la fecundidad.
La lápida del difunto está compuesta de una estatua de bronce. Ésta aparece con la boca abierta, los brazos flojos a ambos lados del cuerpo, la ropa caída y la entrepierna generosamente dotada.
Esa protuberancia está precisamente en el origen de la leyenda que desde hace unos 40 años, según la prensa parisina, ha convertido a la estatua en objeto de culto fetichista: mujeres deseosas de tener un hijo visitaban la tumba para frotarse sobre la protuberante parte de bronce o con la punta de sus botas. Junto al yacente se han hallado flores o zapatitos de bebé, en señal de gratitud.