Luis Rodríguez Zapatero, que el año pasado se quedó sentado cuando pasó ante el palco de autoridades la bandera de Estados Unidos, está protocolariamente obligado a permanecer de pie durante todo el desfile del próximo día 12, puesto que ahora es presidente del Gobierno. Este año, sin embargo, no tendrá que permanecer en esa posición cuando cruce la enseña de las barras y estrellas. La razón es muy simple: el ministro de Defensa, José Bono, ha suprimido la presencia militar estadounidense que se venía produciendo desde la edición de 2001, tras el atentado de las Torres Gemelas.
En aquel año, el entonces Gobierno del Partido Popular promovió que marines con la enseña de las barras y estrellas desfilaran por el paseo de la Castellana de Madrid en homenaje a las víctimas del dramático atentado de Nueva York. En 2002, el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, quiso que fuera visible el compromiso de España con la OTAN y quiso que desfilara la bandera estadounidense junto a la de otros aliados.
Según cuenta hoy el diario El Mundo, Bono, que asistirá hoy a un ensayo general del desfile, ha querido este año que la presencia militar extranjera más destacada sea la francesa. Los militares franceses que desfilarán son miembros de la misma compañía que entró en vanguardia en París el 24 de agosto de 1944. El primer tanque que llegó al Ayuntamiento de París se llamaba Guadalajara y el grueso de la avanzadilla de la compañía estaba formado por 36 ex soldados republicanos españoles.
Por otra parte, y según informa Efe, el ministro de Defensa aseguró ayer que, si hay un mandato de Naciones Unidas como ha ocurrido en el caso de Afganistán, el Gobierno «consideraría» la posibilidad de enviar tropas a Irak para proteger el proceso electoral.